Estudiando yo (¿?)
Me siento y agarro los apuntes (son muchos, me impresionan), pongo la mente en positivo y me repito quinientas veces buscando autoconvencimiento: "Me tengo que concentrar, me tengo que concentrar", y empiezo a leer. Creo que no trascurren dos párrafos y veo una marca en la pared, un punto, un punto desconocido que nunca había notado, y lo miro fijamente, lo inspecciono y lo investigo e intento saber su origen. Me pierdo en la imaginación y pienso teorías del origen de ese punto misterioso que ha aparecido en mi pared, en mi cuarto captando mi atención en la última media hora (ya no recuerdo lo que había leído). ¿Qué origen supremo e inexplicable tendrá ese punto? Ese simple punto que no tiene significado a la vista del poco observador, pero para aquellos experimentados buscadores de destino y de origen inexplicables tiene tanto valor como para un religioso su dios o para Horacio Guarani su vino. Y me vuelvo a inmiscuir en la teoría de que ese punto perdido del universo, pertenece a nuestro principio, y alberga las almas de cada uno de nosotros, es una especie de punto que contiene la verdad de todo el universo, allí se encuentran las respuestas a todas nuestras preguntas desde ¿Adónde vamos cuando nos morimos? hasta ¿Adónde me lleva el ramal 38 del 60 que me tomé por equivocación?. Y tal vez hasta más.
No sabemos que nos puede mostrar ese punto despreocupado en la pared, no sabemos sus alcances, y da miedo pensar que algún día se rebele ante nosotros y nos muestra en un segundo la verdad que no queremos saber, la que tememos y negamos.
"No estudiaste un carajo".
No sabemos que nos puede mostrar ese punto despreocupado en la pared, no sabemos sus alcances, y da miedo pensar que algún día se rebele ante nosotros y nos muestra en un segundo la verdad que no queremos saber, la que tememos y negamos.
"No estudiaste un carajo".



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