Binomio Perfecto
Zanahoria para Almohada.
Zanahoria ante Almohada.
Almohada por Zanahoria.
Zanahoria, dentro, Almohada.
Érase una vez, en un pueblo muy lejano, en esos pueblos donde el tiempo se cuenta en zanahorias y las noches en cuántas almohadas consume el rey de turno, una historia que revolucionó las ideas nada progresistas de los gobernantes de éste mundo que analizaremos y que daremos en llamar como Tulizandizca.
El rey Muchinoni era un tipo al que muchos querían, matar por cierto, por lo tanto se veía sumido a estar eternamente aterrado ya que temía por su vida por cada hora que pasaba.
Éste rey tenía dos horribles ayudantes que se llamaban Cosofeo y Horritanto que probaban sus manjares, la bebida y hasta las flores que olía y un par de aromas más que no nombraremos para no faltar al buen gusto.
En un día normal, en el que nuestro rey dormía apaciblemente, un brujo del pueblo que odiaba a la alteza por haber envenenado a las berenjenas que guardaba porque las consideraba mágicas, volcó una sustancia en la cama del rey, más precisamente en la almohada, claro que este fue el último acto que efectuó el brujo porque no tardaron en caer encima de él 57 Nonivicas (guardianes del rey) dejándolo totalmente aplastado contra el suelo como al tipo de Rogger Rabbit que le pasaba la aplanadora encima. En cuanto la pócima mágica cayó sobre la almohada, ésta cobró vida y comenzó a presenciar la brutal golpiza contra el brujo, lo cual la hizo desmayar de impresión por unas horas. Al despetarse, la almohada se percató que el rey no estaba en su lecho, lo cual prendió en ella un sentimiento de escape ya que no quería cumplir con su destino casi inexorable (la basura). La almohada se tiró al suelo y comenzó a correr por los pasillos del castillo, quedándose desnuda ya que la corrida la dejó sin su funda, pero siguió sin percatarse que el pasillo estaba lleno de guardias y que el exhibicionismo está penado por la ley. Efectivamente, señor lector, terminó presa, pero allí conoció de una zanahoria, una zanahoria naranja brillante, hermosa ella y la almohada se enamoró perdidamente de este delicioso vegetal, tan pero tan hermoso y delicioso que terminó en el estómago de la almohada.
Para leer un binomio perfecto como la gente acudir a Tegusigalpa)



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